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La herencia revolucionaria de los hermanos Rodríguez
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- Francisco Olivares
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Los hermanos Rodríguez, Jorge y Delcy, a partir de la extracción de Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos, heredaron el mayor poder en Venezuela: Delcy presidenta encargada de Venezuela y Jorge en la presidencia de la Asamblea Nacional. Desde aquel 3 de enero pasaron a comandar la Revolución Bolivariana pero con el estigma de un camino negociado con Washington.
Llegar allí no ha sido solo una odisea de altos cargos de gobierno ocupados en los 27 años que lleva implantada la revolución de Hugo Chávez en el país. Detrás de su arribo a las más altas posiciones en el chavismo, hay una larga historia revolucionaria desde la década de los sesenta que marcaron el rumbo ideológico de estos dos personajes: la herencia de un linaje en la ideología marxista leninista sembrada por su padre Jorge Antonio Rodríguez, un político de la izquierda radical que quedó marcado en la historia venezolana de la lucha armada venezolana tras liderar el secuestro del empresario norteamericano William Frank Niehous y quien terminó su vida en forma dramática en una prisión tras ser torturado en una cárcel política de aquellos años.
De manera que al ser hijos de aquel personaje que se convirtió en un símbolo de la izquierda radical, no solo definieron un rumbo ideológico que los ensambló en el chavismo, sino que cierta necesidad de venganza acompañaron sus vidas en la política y su ascenso como las dos figuras clave de ese proceso chavista, cuya nueva orientación, a partir de la extracción de Maduro, lleva un rumbo de incertidumbre que preocupa no sólo a los venezolanos, ha destapado enfrentamientos internos en el chavismo y es interés geopolítico para las mayores potencias económicas del mundo.
Desde los pasillos de la UCV
La incursión en la política de Jorge Antonio Rodríguez se generó desde muy joven en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en los tiempos de la reforma universitaria. Sus primeros pasos en la política los practicó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), organización de izquierda a la que abandonó para fundar en diciembre de 1973 el partido Liga Socialista que se definió como marxista leninista.
Su rol dentro de la política de la izquierda radical causó impacto cuando, el 27 de febrero de 1976, se produjo el secuestro del empresario norteamericano William Frank Niehous. A Jorge Antonio se le identificó como uno de los principales autores intelectuales del secuestro del empresario, en una operación que se le denominó “Operación Argimiro Gabaldón”. Junto a Rodríguez participaron otros activistas relevantes como Gabriel Puerta Aponte, Carlos Lanz, Fernando Soto Rojas e Iván Padilla Bravo. Dos diputados de izquierda estuvieron relacionados al grupo secuestrador: Salón Mesa Espinoza y Fortunato Herrera.
William Frank Niehous, vicepresidente de la empresa, Owens-Illinois pasó tres años, 4 meses y 2 días secuestrado por el grupo guerrillero y fue rescatado el 29 de junio de 1979 tras un largo proceso de inteligencia, testimonio de activistas detenidos e identificación de casas de seguridad y rutas de abastecimiento.
Aunque los secuestradores inicialmente exigían el pago de 3,5 millones de dólares investigaciones posteriores aseguraron que la empresa habría pagando unos 20 millones de dólares. Apenas pasados 5 meses del secuestro, Jorge Antonio Rodríguez fue detenido el 23 de julio de 1976. A partir de capturas y confesiones de activistas vinculados a ese grupo de izquierda dieron con la red de apoyo y algunos lugares donde podían ocultarse los implicados. En uno de ellos localizaron a Jorge Rodríguez. Algunas versiones, señalan de una disputa interna entre los secuestradores por el dinero del secuestro habría motivado que uno de ellos informara a la policía la ubicación en donde se encontraba oculto.
Rodríguez fue detenido el 23 de julio de 1976 en la avenida Sucre del centro de Caracas. De allí fue trasladado a los sótanos de la Dirección de Servicios de Inteligencia Policial (DISIP). Las investigaciones que se hicieron entonces señalaron que las autoridades del cuerpo policial ordenaron golpearlo a fin de obtener información del secuestrado y sus cómplices. A los dos días de capturado, el 25 de julio de 1976 murió a manos de sus custodios. La autopsia practicada reveló el desprendimiento del hígado, siete costillas fracturadas y hundimiento de tórax. Por ese caso fueron detenidos y enjuiciados los funcionarios: Braulio Gudiño, Itamar Ramírez, Juan Álvarez y Guillermo Zambrano y condenados a 11 años y 6 meses de prisión. El director de la DISIP, Arístides Lander, solo fue destituido.
Al momento de la muerte de Jorge Antonio, Delcy Eloína Rodríguez tenía solo 7 años de edad y su hermano Jorge 10. A pesar de la dramática muerte de su padre no quedarían del todo desamparados. Ambos pudieron seguir sus estudios y hacerse profesionales en sus respectivas carreras. Pero en su crecimiento llevaron el estigma de esa muerte que los ha acompañado. Delcy Rodríguez Gómez expresó en una ocasión por qué escogió la carrera de Derecho, la cual cursó en la Universidad Central de Venezuela: "Tomé una decisión de hacer justicia en el caso de mi papá y entré a la escuela de Derecho”. Su carrera profesional no quedó allí. Sus estudios continuaron en Francia, en la Universidad de París X Nanterre, una de las más prestigiosas de Francia y en Reino Unido, en la Universidad Birkbeck. Por su parte, su hermano Jorge estudió Medicina en la Escuela “Luis Razetti” de la Universidad Central de Venezuela y obtuvo la especialización en Psiquiatría en la misma institución. Fue médico residente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (1995); docente del postgrado en psiquiatría del Hospital Universitario de Caracas y del postgrado de Psicología Clínica Comunitaria de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Aunque de ello nunca hubo precisión hay quienes han señalado que parte de los fondos del secuestro se utilizaron para financiar al partido Liga Socialista que existió hasta la llegada de Hugo Chávez al poder e integrarse al oficialista PSUV.
Revolución y venganza
Cuando se habla de resentimiento o venganza de parte de los hermanos Rodríguez, se conoce parte de lo que estos dos hermanos han expresado en relación a la muerte de su padre. Delcy Rodríguez en una entrevista señaló: “La Revolución Bolivariana fue nuestra venganza de esa época oscura donde muchos jóvenes fueron asesinados, torturados y desaparecidos, fue la herencia política de una Cuarta República no comprometida con el pueblo donde las élites gobernaban” (...) La llegada de Hugo Chávez fue nuestra venganza personal”. Video Youtube
Al conmemorar los 45 años de la muerte de su padre, Delcy Rodríguez lo calificó como “vil asesinato por parte del puntofijismo fascista” y agregó: “No pudieron callar la voz de Jorge Rodríguez. Su legado está entre nosotros, su legado está en la Revolución Bolivariana”.
Por su parte Jorge Rodríguez, durante una celebración de los 49 años de la muerte de su padre Jorge Antonio, expresó: “Un día como hoy, hace 49 años, las bestias sedientas de sangre, en la expresión más cruel del fascismo que azotó a toda América Latina en la década de los 60 y 70, se ensañaron contra un hombre de 32 años de edad, contra un hombre que venía con valentía levantando las banderas de la redención de los oprimidos, de la construcción de un socialismo americano, de la lucha por la equidad, contra las inmensas desigualdades que se expresaban en la tierra venezolana y eso era algo que los gobiernos satélites del imperialismo norteamericano no podían aceptar”.
Cabe destacar que en los distintos homenajes que cada año celebran sus hijos no se mencionan las causas de la detención y circunstancias del secuestro que le hicieron a William Niehous, que, para sus captores, era un agente de la CIA.
El nuevo rumbo
En la actualidad los herederos del revolucionario Jorge Antonio Rodríguez tienen en sus manos el rumbo inmediato de Venezuela. Lejos del legado marxista leninista que promovía su padre, las nuevas políticas que se intentan aplicar promueven una economía abierta y liberal alineada a Estados Unidos y Occidente, muy distinta a la que ha estado cerrada y controlada por el Estado durante 27 años en alianza con países como China, Rusia e Irán. Ese ha sido el mensaje y las acciones principales acordadas con el gobierno de Estados Unidos.
Se observan dos discursos que conviven, uno antiimperialista que aún se mantiene y de supuesta soberanía que se expresa en los actos políticos como mensaje a sus bases de apoyo y el otro de alianzas y acuerdos que se expresa en las reuniones con los más altos representantes de Estados Unidos que son recibidos por el nuevo gobierno “provisional” que representa Delcy Rodríguez como una fórmula para recuperar al país. Sin embargo temas clave siguen ausentes en el nuevo rumbo de la revolución. El más eludido sigue siendo la necesidad de unas elecciones libres y supervisadas internacionalmente y sin inhabilitaciones. La otra es la garantía de institucionalidad con independencia de poderes, especialmente en las áreas que controlan la economía, el desmantelamiento del crimen organizado, la seguridad, despolitización de las fuerzas armadas y organismos de seguridad y la justicia.
Con la promoción de una nueva imagen Delcy Rodríguez recorre las regiones en un intento de reconciliar al país y posicionar su nombre desde la Presidencia. Con la denominada “Peregrinación por Venezuela sin sanciones”, la presidenta encargada llama al reencuentro de los venezolanos y a sanar heridas. Sin embargo, este nuevo camino de los hermanos Rodríguez está lleno de obstáculos. Detrás de ese discurso, persiste un país con una mayoría de la población en situación de pobreza, una estructura en la que domina el crimen organizado, una infraestructura casi destruida, las dramáticas historias de los presos políticos que en esta nueva etapa lograron salir de las cárceles y nueve millones de migrantes, la mayoría de ellos integrados por profesionales y técnicos indispensables para recuperar las industrias del país.